Crítica de Vengadores: EndGame
El final de una era irrepetible
Con Vengadores: Endgame, Marvel Studios no solo pone el broche de oro a una película, sino a un proyecto cinematográfico sin precedentes que comenzó once años antes con Iron Man (2008). Lo que en su momento muchos consideraron una apuesta arriesgada o una moda pasajera terminó convirtiéndose en el mayor universo cinematográfico jamás construido, con más de una veintena de películas perfectamente conectadas entre sí.
Pocas veces en la historia del cine un estudio había planificado un relato de semejante magnitud durante más de una década. Y lo más sorprendente es que el viaje culmina exactamente donde debía hacerlo: con una película gigantesca, emocionante y profundamente satisfactoria para quienes han acompañado a estos personajes desde el principio.
La historia arranca justo después del devastador final de Vengadores: Infinity War. Los héroes supervivientes intentan asumir la derrota mientras el universo sigue sufriendo las consecuencias del chasquido de Thanos. Por primera vez, los Vengadores aparecen derrotados, rotos emocionalmente y obligados a convivir con un fracaso que parecía imposible.
Lejos de limitarse a ofrecer otra sucesión de explosiones y efectos especiales, Endgame dedica buena parte de su metraje a sus personajes. Habla de la pérdida, del duelo, del arrepentimiento y de las segundas oportunidades. Cada uno de los protagonistas afronta el fracaso de una manera diferente, permitiendo que la película tenga un componente emocional mucho mayor de lo habitual dentro del cine de superhéroes.
El segundo acto puede sorprender por su planteamiento. Es, probablemente, la parte más arriesgada de toda la película, con un desarrollo que juega constantemente con la nostalgia y que revisita algunos de los momentos más importantes del Universo Cinematográfico Marvel. Puede parecer un recorrido caótico en algunos instantes, pero todo tiene un propósito narrativo que termina encajando de forma brillante.
Y entonces llega el tercer acto.
Lo que sucede durante su tramo final es, sencillamente, uno de los mayores espectáculos que ha dado el cine comercial moderno. La batalla final reúne años de historias, personajes y emociones en una secuencia épica que recompensa a los seguidores de Marvel con algunos de los momentos más memorables de toda la saga. Es difícil no emocionarse viendo cómo once años de aventuras desembocan en un desenlace tan espectacular como emotivo.
Los hermanos Russo consiguen un equilibrio admirable entre acción, humor y drama. A diferencia de otras superproducciones que sacrifican el desarrollo de personajes en favor del espectáculo, Endgame entiende que su verdadera fuerza reside precisamente en los héroes que ha construido durante más de una década. Aquí no importan únicamente los poderes o las batallas; importan las personas que hay detrás de cada máscara.
Robert Downey Jr., Chris Evans, Scarlett Johansson, Chris Hemsworth, Mark Ruffalo y Jeremy Renner ofrecen interpretaciones cargadas de emoción, conscientes de que muchos de ellos se despiden definitivamente de personajes que han marcado a toda una generación de espectadores. Especialmente conmovedores resultan los arcos de Iron Man y Capitán América, cuyo cierre difícilmente podría haber sido más satisfactorio.
Desde el punto de vista técnico, la película es un auténtico despliegue de medios. Los efectos visuales, la fotografía, el diseño de producción y la magnífica banda sonora de Alan Silvestri elevan todavía más una producción que transmite constantemente la sensación de estar asistiendo a un acontecimiento cinematográfico único.
Pero quizá el mayor mérito de Marvel Studios haya sido otro. Durante once años consiguió que millones de espectadores crecieran junto a estos personajes. Supo trasladar con enorme respeto el espíritu de los cómics a la gran pantalla, demostrando que era posible construir un universo compartido sin perder la personalidad de cada héroe. Lo que parecía un experimento terminó cambiando para siempre la forma de entender las grandes franquicias cinematográficas.
Al terminar la película queda inevitablemente una sensación de nostalgia. Se cierra un ciclo que difícilmente volverá a repetirse. La incógnita ahora es cómo continuará el Universo Marvel sin muchos de sus personajes más emblemáticos. Sea cual sea el futuro de la franquicia, Endgame representa el final perfecto para una generación de héroes que nos acompañó durante más de una década.
Porque más allá de los efectos especiales, las batallas o los superpoderes, Marvel consiguió algo mucho más difícil: devolvernos, aunque solo fuera durante unas horas, la ilusión de aquel niño que abría un cómic soñando con convertirse en uno de sus héroes favoritos.
Un final emocionante, épico y absolutamente inolvidable para una de las sagas más importantes de la historia del cine comercial.
Valoracion: ⭐⭐⭐⭐⭐( de 5 )


