La casa de jack
Lars Von Trier vuelve por la puerta grande al festival de cine de sitges 2018.
Lars von Trier vuelve a adentrarse en los rincones más oscuros de la naturaleza humana con The House That Jack Built, un perturbador retrato de un asesino en serie tan inteligente como despiadado.
Jack, interpretado magistralmente por Matt Dillon, es un hombre incapaz de sentir empatía o remordimiento. Su personalidad, marcada por un trastorno obsesivo-compulsivo y una enfermiza obsesión por la limpieza, añade una capa de tensión constante, ya que esa compulsión acaba convirtiéndose en uno de sus mayores enemigos.
La historia se desarrolla a través de una serie de conversaciones entre Jack y el enigmático Verge (Bruno Ganz), una figura cuya verdadera identidad se va revelando poco a poco. Dividida en cinco "incidentes" y un epílogo, la película nos lleva por distintos momentos de la vida del protagonista: desde las inquietantes señales de su infancia, cuando disfrutaba diseccionando animales, hasta su evolución como asesino y su retorcida concepción del crimen como una forma de arte.
Para Jack, cada asesinato es una obra artística cuidadosamente planificada, una visión que Von Trier utiliza para reflexionar sobre la relación entre la creación, la destrucción y la belleza. Paralelamente, el protagonista intenta construir obsesivamente una casa perfecta, una metáfora de su propia mente y de su búsqueda enfermiza de la perfección.
Matt Dillon ofrece una de las mejores interpretaciones de su carrera, componiendo un personaje frío, manipulador y fascinante que inevitablemente recuerda a figuras icónicas como Dexter Morgan o Hannibal Lecter, aunque con una crueldad aún más desprovista de cualquier código moral.
Fiel a su estilo provocador, Von Trier no solo explora la violencia extrema, sino que también introduce reflexiones sobre el arte, la culpa, el mal y el totalitarismo, incluyendo referencias al nazismo que, como suele ocurrir en su cine, buscan incomodar y generar debate más que ofrecer respuestas.
Durante sus 155 minutos, el director deja además pequeños guiños a Anticristo (2009) y a otros títulos de su filmografía, culminando en un último acto visualmente impactante inspirado en la Divina Comedia de Dante.
No es una película fácil ni apta para todos los públicos. Su ritmo pausado, la crudeza de algunas escenas y su discurso filosófico pueden resultar excesivos para algunos espectadores. Sin embargo, quienes conecten con el universo de Lars von Trier encontrarán una obra inquietante, provocadora y profundamente hipnótica.
Valoración: ⭐⭐⭐⭐ (de5)
