Critica de La maldicion de Shelby Oaks (2025)
Una mujer perdida y metraje encontrado
La búsqueda de una persona desaparecida se convierte en una experiencia macabra y desconcertante en este debut de terror, tan inquietante como deudor de fórmulas ya conocidas.
Trece años después de la desaparición de su hermana Riley, Mia Brennan (Camille Sullivan) descubre unas cintas de vídeo que podrían revelar, por fin, qué ocurrió en el pueblo abandonado de Shelby Oaks.
Así arranca el debut como director del youtuber y crítico Chris Stuckmann, siguiendo la estela de creadores digitales que han saltado al cine de terror.
La película brilla especialmente en su arranque pseudo-documental. Recrea con acierto la estética del YouTube de finales de los 2000 —presentaciones exageradas, comentarios tóxicos y espíritu amateur— y consigue generar una inquietud creciente a base de planos sostenidos y repeticiones perturbadoras. En esta parte, el misterio atrapa con fuerza.
Cuando evoluciona hacia un enfoque más convencional y al found footage, el filme mantiene sustos efectivos (principalmente jump scares bien construidos) y destaca en secuencias concretas, como la inquietante visita a la prisión y el tramo en el bosque. Sin embargo, el guion deja a Mia como un personaje poco desarrollado y demasiado reactivo, lastrado además por decisiones típicas y poco inteligentes del género. Aun así, Sullivan sostiene el peso emocional con solvencia.
El último acto es su punto más débil: una mezcla de ideas derivativas que diluyen la tensión y restan personalidad al conjunto.
Con todo, Shelby Oaks funciona como carta de presentación: un debut prometedor, con una atmósfera inquietante y una nostalgia generacional que engancha, aunque tropiece en su recta final. Ideal para amantes del terror indie con sabor a misterio digital.
Valoracion: ⭐⭐⭐(de 5)




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